Son comparados con el navegante Marco Polo
Los tepiteños ponen en riesgo su capital para tratar de adquirir mercancía en China
Dos o tres veces al año cientos de hombres conocidos en el mundo académico y periodístico, como los Marco Polos de Tepito, viajan a China para importar mercancía de moda que puedan comercializar en el barrio bravo a bajos precios.
Su sobrenombre se debe a que son comparados con el mercader, viajero y navegante veneciano Marco Polo, ya que atraviesan el mundo para comprar mercancía.
Se calcula que viajan hasta con 10 mil dólares, sabiendo que corren el riesgo de ser estafados y sin hablar otro idioma, lo único que lo acompaña es su conocimiento de oferta y demanda.
Un comerciante que suele hacer esta travesía, pero que se mantendrá en el anonimato, cuenta que uno de sus logros en si etapa de comerciant ha sido poder realizar este viaje.
“Desde que yo empecé a trabajar dije: tengo que ir a China, porque veía que muchas personas iban, no tantos como ahora, y traían productos padrísimos. Cuando yo se lo platiqué a mi esposa fue como un primer escalón que había logrado en mis metas de vida”, cuenta.
Después de salir de la preparatoria el comerciante junto 50 mil pesos, y supo que lo que tenía que vender eran productos para mujeres, porque ellas son las que compran. Con el paso del tiempo varios comerciantes se dieron cuenta que los asiáticos estaban acaparando el mercado, traían la mercancía directamente de China e instalaban tiendas en Tepito donde vendían los mismos productos pero más baratos y con mejores diseños.
Las dos opciones en ese momento eran: viajar a Estados Unidos –a California o Nueva York– o ir a China en busca de mercancía a granel. Se decidió por ir al país vecino.
“Puedes ir a comprar mercancía a Los Ángeles o Nueva York. A Los Ángeles te gastas 400 dólares de viáticos más tu vuelo, en total son unos mil dólares. A Nueva York es el doble. Además te llevas cinco, ocho o hasta 10 mil dólares, es lo más que te permiten llevar”, señala.
Después de su primer viaje, hizo un estudio de mercado para saber qué quieren sus clientas, por lo que decidió que lo mejor era ir a China, donde se pueden personalizar los productos, y así lograr satisfacer a sus clientes.
“En Estados Unidos no puedes diseñar la mercancía que compras, en China sí. Para ir solo me tardé como cuatro o cinco años, porque me daba miedo. Además, las primeras ocasiones tienes que ir acompañado porque compartes gastos, a veces íbamos hasta ocho personas juntas de aquí del barrio, aunque seamos competencia sabemos que economizar es una prioridad”, asegura el hombre.
El proceso es arriesgado, pero según ellos vale a pena.
“Desde aquí contactas a alguien que va a ir por ti al aeropuerto y que te va a llevar a las provincias a donde harás los pedidos, él se encargará del control de calidad y se encargará de los pagos a los chinos. Arriesgas tu capital porque debes confiar en una persona que no conoces. El boleto de avión cuesta mil dólares, viajando por Estados Unidos. Si viajas por México –desde Tijuana– el boleto te cuesta 40 o 50 mil pesos en temporada alta”, explica el vendedor.
Actualmente estos comerciantes se enfrentan a un problema, ya que la llegada comerciantes chinos han establecido auténticas colonias y pequeños centros comerciales dentro de Tepito, no viajan al gigante para traer las mercancías porque sus propios familiares las mandan sin la necesidad de gastar en viáticos ni boletos de avión.
Fuente: La Silla Rota
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