MÉXICO, D.F. (Proceso).- El encuentro desde el principio fue frío. Cuando el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, entró al salón, ninguno de los empresarios se levantó ni hubo aplausos. Agraviados por la delincuencia, escucharon con malestar el discurso que el encargado de la seguridad pública dedicó a los logros de la Estrategia de Seguridad Tamaulipas.
Expoliados como en ninguna otra parte del país por los grupos criminales, le dijeron que no era momento de hablar de logros en el tema. El secretario estalló. Advirtió que no permitiría que se acusara al gobierno de Enrique Peña Nieto de “triunfalismo anticipado”.
La cuarta reunión de la Estrategia acabó peor que como empezó, por más que el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, tratara de rescatar el encuentro, al que asistieron los demás integrantes del Gabinete de Seguridad: el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda; el de Marina, almirante Francisco Soberón Sanz; el comisionado nacional Monte Rubido García y el director general del Cisen, Eugenio Imaz.
El miércoles 2 de julio, reunidos en el hotel Holiday Inn de la ciudad fronteriza de Matamoros, los empresarios organizados en la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y en la Industria Maquiladora de Exportación (Index) hicieron un copioso recuento de las exacciones cometidas por la delincuencia organizada.
Enfrente también del gobernador Egidio Torre Cantú, los más de 60 hombres de negocios presentes detallaron la manera en que los criminales se han superpuesto a las autoridades estatal y municipales, a las cuales no sólo les disputan el monopolio de la violencia, sino incluso la economía del estado y de sus habitantes, disponiendo de sus bienes, su libertad y sus vidas, a la vez que obligan al desplazamiento de poblaciones.
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